El 9 de agosto se llevó a cabo la firma de un nuevo Memorándum de Entendimiento entre las Naciones Unidas y el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente, con el objetivo de trabajar en el diseño de acciones conjuntas en el fortalecimiento del Sistema Penal Juvenil del Uruguay.

 

Con la presencia de la presidente del INISA, Psic. Gabriela Fulco, los Directores Dr. Eduardo Katz y Director Sr. Álvaro Viviano, la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Uruguay, Sra. Denise Cook, el representante de UNICEF para nuestro país, Sr. Paolo Mefalopulos, y un gran marco de público vinculado al trabajo en Sistema Penal Juvenil, tuvo lugar la firma del Memorándum de Entendimiento entre INISA y las Naciones Unidas, el cual reafirma el trabajo que se venía realizando con SIRPA y establece el compromiso de continuar trabajando en conjunto en pos de los siguientes objetivos:

  • Reducir la privación de libertad, utilizando la misma solamente cuando se hayan agotado las medidas preventivas, comunitarias o alternativas existentes.
  • Fortalecer la variedad, calidad y presencia territorial de las medidas alternativas a la privación de libertad, tanto públicas como de organizaciones de la sociedad civil.
  • Mejorar sustancialmente las actuales condiciones del sistema de la administración de sanciones penales y sus establecimientos, en particular en lo referido a la calidad técnica de los programas educativos y asistenciales desde una perspectiva de Derechos Humanos, de prevención de la violencia institucional y de reintegración social plena.

 

La firma de este Memorando es de significativa importancia para INISA, ya que establece la posibilidad de continuar trabajando en conjunto con las Naciones Unidas, y a su vez poder realizar acuerdos específicos con la posibilidad de sumarse otras instituciones que sean requeridas para aportar al logro de las metas establecidas. En este marco, la presidente del Insitituto, Psic. Gabriela Fulco, aprovechó la oportunidad para informar públicamente sobre las cifras actuales del INISA; al respecto dejó ver una amplia diferencia numérica entre jóvenes privados de libertad y jóvenes que cumplen medidas sustitutivas, siendo éste uno de los temas en los que considera que más hay que trabajar:

“Esta desvalanza entre privación y no privación de libertad es uno de los mayores retos que compartimos con el Poder Judicial y en el que sin duda, hay un consenso a nivel general político y social, dado que priman mecanismos de racionalización e intelectualización, inherentes a rangos de la educación y cultura y que se ponen en juego a la hora de los debates.

A pesar de ello, el empantanamiento respecto a dicha desvalanza está a la vista desde hace varias décadas. No se destraba.

En la reflexión de ‘¿por qué nos pasa esto?’ podemos intentar enfocar los aspectos socioculturales del Uruguay latinoamericanista y de su condición de formar parte de una de las regiones más violentas del globo , que sin duda inciden en el arraigo y preponderancia que ha tomado en nuestra sociedad el tema de la Seguridad Pública. Y este dato no es menor, pues en el inconsciente colectivo toca un sentimiento que está en la matriz del psiquismo de la raza humana; el miedo. El miedo desencadena emociones perturbadoras que se entroncan con la pulsión de vida y la pulsión de muerte, y esa lucha de fuerzas es un componente de la parálisis que vivimos.

El miedo paraliza, inhibe la acción e inhibe los cambios, y cuando el miedo tiene su representación, como pasa hoy, en la temática de la Inseguridad Pública, que no es otra cosa que el desconfiar del otro convivente social, autor del conflicto, responsable de daños que afectan a todo el colectivo, depositario del cúmulo de estigmas que generan rechazo, tales como la condición de la pobreza, la marginalidad, la inadaptación, la asignación de estado de peligrosidad a barrios, a determinados habitantes portadores de cara, vestimenta, modismos , entre otros, entonces se levantan las defensas, los muros y las murallas que en la antigüedad rodeaban las ciudades, y decimos, ‘no pasarán’.

El desafío entonces es romper los cercos, tirar las murallas, abrir, integrar, incluir. Y en eso estamos. Eso nos proponemos, no solo con un nuevo nombre para la institución a cargo de la administración de las medidas privativas y no privativas de libertad, sino también, y no nos cansaremos de repetirlo, porque abogamos y tenemos la certeza que cumpliendo con los principios rectores sobre la protección de los Derechos Humanos en toda su amplitud, el sistema se podrá transformar.”

 

Fulco también visualizó claramente tres etapas en la vida de los adolescentes en conflicto con la ley: “hubo un antes de la privación de libertad, hay un durante, de la misma y habrá un después.

Esta imagen nos lleva a pensar en la necesidad de trabajar en la detección temprana, individualizando factores de riesgo, y por tanto en la necesidad de una prevención primaria más robusta y eficaz que minimice el número de niños, niñas y adolescentes, que en un tramo tan corto de su vida desembocan en las puertas del control social institucional.

En el durante de dicha institucionalización, debemos profundizar en los estudios que den luz sobre los efectos negativos de la prisionización en términos de deterioro y daño emocional, lo que implica entonces la revisión continua de los modelos de tratamiento y las prácticas.

Debemos mantener activas las alertas con el fin de promover la sustitución de la medida privativa de libertad cuando ese deterioro contravenga el fin último de la pena, es decir, el progreso personal sostenido, alcanzando las metas propuestas.

En el período de transito institucional debemos tener presente el impacto sobre las víctimas secundarias del delito: la familia, los hermanos menores, el estigma social, la sobrecarga económica y emocional; de cuyas consecuencias poco se ha estudiado. Sin embargo la casuística criminológica da cuenta de un continuo de generaciones que no han podido romper el ciclo y transitan la huella de la institucionalización.

En el después del tránsito institucional, teniendo en cuenta que ningún sistema de reclusión alcanza para cubrir todas la vulnerabilidades de base, debiéramos contar con cercos de apoyo y acompañamiento intersectorial e interinstitucional por el tiempo que cada adolescente, portador de una personalidad única, con sus singularidades y sus particularidades, lo requiera. Trabajamos en ello con ahínco.”

 

La presidente de INISA aprovechó esta instancia para también mencionar la importancia del trabajo interinstitucional: “necesitamos caminar juntos para fortalecer las políticas transversales públicas-públicas y públicas–privadas; mejorar la articulación, generar alianzas, ser convocantes permanentes de otros actores nacionales e internacionales con los que intercambiar, debatir, promover diálogos e incluir a las familias y a las víctimas.

Los espacios de interconsulta para toda la administración son esenciales y ello es parte de una impronta de gestión de puertas abiertas y transparencia que nos hemos propuesto.

Por este motivo, en la Comisión Asesora Intergubernamental, más allá de los intercambios bilaterales necesarios para las soluciones de urgencia y de mediano plazo, se ha priorizado la necesidad de promover y mejorar el funcionamiento de las Medidas No Privativas de Libertad.”

 

La Psic. Gabriela Fulco finalizó mencionado la importancia de la firma de este Memorándum de Entendimiento y realizando un público agradecimiento a las Naciones Unidas:

“El Memorándum que hoy firmamos oficia de ayuda memoria en cuanto a los compromisos asumidos por el país en materia de protección de los Derechos Humanos, resignifica las recomendaciones de los organismos de monitoreo, tales como el Comité de los Derechos del Niño, del Examen Periódico Universal, del Relator contra la Tortura de Naciones Unidas, y centra sus objetivos en las imperiosas mejoras que requiere tanto el sistema de medidas privativas de libertad como las no privativas.

No caminamos en el mejor momento del país en materia económica y el INISA no escapa al recorte presupuestal, por lo que lo previsto, parece ser que deberemos funcionar en la base de un mínimo, crítico.

La pobreza que encontramos seguirá campeando en el sistema en muchos aspectos. Abordaremos esta complejidad suplementaria con creatividad y búsqueda de otros apoyos.

(…)

Manifestamos nuestro agradecimiento a las Agencias de las Naciones Unidas por su colaboración, con esta puerta a la esperanza que abrimos e iniciamos en 2015, y que estuvo precedida de una valiosa colaboración en el proyecto de Unión Europea, dejando instaladas capacidades que vamos a capitalizar.

Sin duda que algunas de las metas de corto, mediano y largo plazo, como la capacitación del personal, el diseño de programas, la asistencia técnica especializada para el rediseño institucional en términos de gestión y operativa, y el intercambio de conocimientos con otros países, redundarán en mejoras sustantivas y de impacto en la misión de reinserción e inclusión social de los y las adolescentes.

El Seminario Internacional proyectado para setiembre por UNICEF, pondrá en foco en los adolescentes en conflicto con la ley penal ante la opinión pública, reafirmando que el cambio es posible, que hay vías de salida productivas inclusivas y que la rehabilitación está influenciada por las oportunidades que se brinden para reparar los daños.”